{cuentos contos}

Caracol titiritero

Sr. Caracol

De aldea en aldea, el viento lo lleva, siguiendo el sendero, su patria es el mundo, como un vagabundo va el titiritero” decía el maestro Serrat en una de sus canciones. Así hemos pasado los últimos cuatro días Raquel, Coque y yo. Hemos recorrido Galicia, de Vigo a Santiago, de la Coruña a Lugo, de Orense a Pontevedra contando cuentos a los niños.
Por suerte, vivimos otros tiempos, y el titiritero de Joan Manuel pasaba frío y dormía en su viejo coche, tampoco parecía feliz. Ayer, última jornada de nuestra intensiva “contada”,  vivimos por un momento la época del protagonista de la canción. Al caer la noche, nos desviamos por una vieja carretera que no llevaba a ningún sitio en particular. El camino era estrecho y lleno de preciosos árboles que aparecían y se escondían de nuevo ayudados por las luces de la auto. Encontramos reposo en Fonteo. Hoy, al despertar, hemos descubierto la belleza y autenticidad del lugar. Una aldea, con su única calle sin asfaltar, y con olor a estiercol, animales y comida casera. Durante horas hemos paseado y hablado con los vecinos. Elio nos cuenta de sus hijos, que no quieren saber nada del campo y se marcharon hace tiempo a la ciudad. Antonio nos habla de la finca del “Catalán” que no podemos perdernos por bonita. Josefa nos lleva a ver su viejo horno, sus berzas y gallinas. A escasos metros, un señor nos conduce, casi sin querer, a un enorme cerdo. No me da tiempo de avisar a Raquel, así que acaba siendo testigo de “la matanza”.
Antonio y Elio se dejan fotografiar, pero la amiga Josefa me dice que no, que es una mujer casada y que no puede enseñarse por ahí. Por un momento, creo estar en una aldea de Marruecos, pero no, estoy a 200 km de casa, en un lugar, que por suerte aún no se ha contaminado.
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“Canta su romanza, al son de una danza, híbrida y extraña, para que el aldeano le llene la mano con lo poco que haya” sigue la canción, y así, salimos de Fonteo con la sensación de haber aprendido cantidad de cosas de esta gente que tanto puede enseñarnos.
El camino de vuelta a casa lo hacemos despacito y recorriendo los lugares que anoche parecían tenebrosos. El Bosque de A Marronda es uno de los lugares más bonitos que he visto de España. Está en el concello de Baleira, a una hora de Lugo. Quien se acerque por estas tierras podrá ver uno de los hayedos más importantes de Europa, el nacimiento del Eo, cantidad de horreos espectaculares, castros celtas, pallozas, el antiguo Camino de Santiago y sobre todo, aire puro de aldea.

Escrito por sres.caracol en cuentacuentos y tiene Ningún comentario todavía

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